No es fácil tomar decisiones. Las presiones de la vida cotidiana suelen retardarlas y solo cobran importancia cuando el problema es mayúsculo. “La sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés” (SEAS) publicó en su página Web en 2010 que un 5,9% de los españoles ha sufrido algún tipo de trastorno relacionado (trastorno de pánico con agorafobia, fobia social, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno de estrés agudo, trastorno de ansiedad generalizada, etc.). En cifras son dos millones cuatrocientos mil personas, casi la mitad de personas que se encuentran actualmente en paro.
El Premio Nobel de Economía 2008, Paul Krugman afirmó el mismo año que recibió el máximo galardón que la crisis económica mundial estaba lejos de irse. Respecto a España, Krugman señaló que el estallido de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos afectó de forma asimétrica a los miembros de la eurozona y con especial impacto en España porque la dejó con una demanda doméstica mucho más limitada y con menor capacidad de competir. A tres años y cuatro meses del anuncio oficial de la existencia de esta crisis, la sentencia del economista es ya un aforismo que nos recuerda que estamos en tiempos complejos y de muchos cambios. Frente a este escenario de paro, quiebra de empresas y malestar colectivo no es raro que los problemas de estrés y ansiedad se disparen.
Las personas tienen un especial cuidado al pensar la posibilidad de visitar a un Psicólogo, Psiquiatra u otro profesional que atienda a estos trastornos. Piensan que si son por problemas económicos, el hecho de encontrar un trabajo y hacer una lectura más positiva de la realidad inmediata, bastan, pero es evidente que esto no funciona así en la mayoría de los casos. Esto lo conocen bien en “Centros de ayuda y orientación en los problemas humanos Faro”. Fundado en 1974, este Centro estuvo orientado en sus principios para ayudar a las madres solteras de la época que sufrían injustos abandonos por parte de sus parejas.
En la actualidad reciben de forma gratuita a todas las personas que acuden al centro y escuchan sus problemas. “Centros Faro” atiende a personas con problemas de tipo familiar y matrimonial, problemas jurídicos, psicológicos, de depresión o personas que sufran la soledad de una forma extrema y que eso produzca infelicidad en sus vidas. En la sede tienen psicólogo, abogado y trabajadora social que atienden a las consultas relacionadas con estas áreas. En caso de que el problema requiera de otro tipo de profesionales, ellos tienen una extensa lista de lugares que ofrecen a las personas como opciones para derivarlos de forma inmediata.
La responsable de “Centros Faro”, Cristina Montiù, nos cuenta que el perfil de personas que se acercan a su Centro es de socio-cultural bajo aunque ha habido un aumento de otro tipo de personas que piden asesoría. Además, coincidiendo con el tiempo de existencia de la crisis, desde hace cuatro años Montiù nota un incremento del número de hombres que los visitan. En la actualidad tienen solo un grupo de personas a las que brindan una charla orientativa. De tipo Tertulia, mujeres que en su mayoría han enviudado se reúnen en su sede (C/ Tarragona, 2 primer piso) para conversar y analizar en grupo las aflicciones que padecen. Los otros casos los atienden de forma personal y para crear otro grupo el único requerimiento que tienen es que sea un grupo homogéneo, personas con características similares (fundamentalmente por sexo y por edad).
Todos los profesionales que trabajan en “Centros Faro” son voluntarios. Con subvenciones del Ayuntamiento, la DGA y los donativos de Ibercaja logran financiar la asociación. Los recortes en las subvenciones para las asociaciones los han perjudicado y han tenido que optar por captar socios. En la actualidad, cuentan con algunos socios que fijan una cuota mensual según lo que estipulen ellos mismos. Pese a pertenecer al Arzobispado, “Centros Faro” acepta personas de todo tipo de credo religioso. No es requisito ser católico y la única actividad de tipo religioso que realizan es un retiro voluntario en la sede con los voluntarios del centro cada año donde acude el sacerdote de la parroquia “Nuestra Señora de la Almudena”.
En este centro no realizan seminarios ni cursos de ningún tipo. Su contribución a la sociedad zaragozana es más de tipo orientativa. Para quienes experimenten cualquier problema, no sepan muy bien de qué se trata y quieran evitar ir primero a un especialista, “Centros Faro" puede ser una buena opción. En tiempos difíciles y para muchos, tiempos de tormenta donde es necesario mantener siempre la sonrisa, es menester buscar un faro en esta tormenta. Nunca sobra el punto de vista de un tercero ni mirar las cifras negativas económicas de los especialistas con menor pesimismo.
El Premio Nobel de Economía 2008, Paul Krugman afirmó el mismo año que recibió el máximo galardón que la crisis económica mundial estaba lejos de irse. Respecto a España, Krugman señaló que el estallido de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos afectó de forma asimétrica a los miembros de la eurozona y con especial impacto en España porque la dejó con una demanda doméstica mucho más limitada y con menor capacidad de competir. A tres años y cuatro meses del anuncio oficial de la existencia de esta crisis, la sentencia del economista es ya un aforismo que nos recuerda que estamos en tiempos complejos y de muchos cambios. Frente a este escenario de paro, quiebra de empresas y malestar colectivo no es raro que los problemas de estrés y ansiedad se disparen.
Las personas tienen un especial cuidado al pensar la posibilidad de visitar a un Psicólogo, Psiquiatra u otro profesional que atienda a estos trastornos. Piensan que si son por problemas económicos, el hecho de encontrar un trabajo y hacer una lectura más positiva de la realidad inmediata, bastan, pero es evidente que esto no funciona así en la mayoría de los casos. Esto lo conocen bien en “Centros de ayuda y orientación en los problemas humanos Faro”. Fundado en 1974, este Centro estuvo orientado en sus principios para ayudar a las madres solteras de la época que sufrían injustos abandonos por parte de sus parejas.
En la actualidad reciben de forma gratuita a todas las personas que acuden al centro y escuchan sus problemas. “Centros Faro” atiende a personas con problemas de tipo familiar y matrimonial, problemas jurídicos, psicológicos, de depresión o personas que sufran la soledad de una forma extrema y que eso produzca infelicidad en sus vidas. En la sede tienen psicólogo, abogado y trabajadora social que atienden a las consultas relacionadas con estas áreas. En caso de que el problema requiera de otro tipo de profesionales, ellos tienen una extensa lista de lugares que ofrecen a las personas como opciones para derivarlos de forma inmediata.
La responsable de “Centros Faro”, Cristina Montiù, nos cuenta que el perfil de personas que se acercan a su Centro es de socio-cultural bajo aunque ha habido un aumento de otro tipo de personas que piden asesoría. Además, coincidiendo con el tiempo de existencia de la crisis, desde hace cuatro años Montiù nota un incremento del número de hombres que los visitan. En la actualidad tienen solo un grupo de personas a las que brindan una charla orientativa. De tipo Tertulia, mujeres que en su mayoría han enviudado se reúnen en su sede (C/ Tarragona, 2 primer piso) para conversar y analizar en grupo las aflicciones que padecen. Los otros casos los atienden de forma personal y para crear otro grupo el único requerimiento que tienen es que sea un grupo homogéneo, personas con características similares (fundamentalmente por sexo y por edad).
Todos los profesionales que trabajan en “Centros Faro” son voluntarios. Con subvenciones del Ayuntamiento, la DGA y los donativos de Ibercaja logran financiar la asociación. Los recortes en las subvenciones para las asociaciones los han perjudicado y han tenido que optar por captar socios. En la actualidad, cuentan con algunos socios que fijan una cuota mensual según lo que estipulen ellos mismos. Pese a pertenecer al Arzobispado, “Centros Faro” acepta personas de todo tipo de credo religioso. No es requisito ser católico y la única actividad de tipo religioso que realizan es un retiro voluntario en la sede con los voluntarios del centro cada año donde acude el sacerdote de la parroquia “Nuestra Señora de la Almudena”.
En este centro no realizan seminarios ni cursos de ningún tipo. Su contribución a la sociedad zaragozana es más de tipo orientativa. Para quienes experimenten cualquier problema, no sepan muy bien de qué se trata y quieran evitar ir primero a un especialista, “Centros Faro" puede ser una buena opción. En tiempos difíciles y para muchos, tiempos de tormenta donde es necesario mantener siempre la sonrisa, es menester buscar un faro en esta tormenta. Nunca sobra el punto de vista de un tercero ni mirar las cifras negativas económicas de los especialistas con menor pesimismo.












































